Hoy empieza “Con alma”, el motivo por el que me decidí a abrir el blog.

Os explico de donde sale la idea de “Con alma” para que lo entendáis mejor.

Todo empezó trabajando en la galería de arte, allí descubrí lo que significa trabajar en “proyectos con alma” y como esto te enriquece a nivel personal de una manera excepcional e adictiva. Allí aprendí lo que es ofrecer a tu trabajo no sólo tu tiempo y energía sino también algo mucho más personal, algo que te define como persona, tu esencia. Y entendí lo más importante, que a las ideas hay que mirarlas de frente, atreverse a cuestionarlas sin miedo hasta encontrarte con una con la que ya no podrás discutir más porque será incuestionable para ti y sentirás que vale la pena arriesgar, exponerte para llevarla a cabo y defenderla. Y te aseguro que cuando te pasa eso algo cambia dentro de ti, porque tu trabajo ya no será nunca más algo indiferente ni para ti, ni para los demás. Habrás conseguido conectar de una manera íntima contigo y con ellos, de una forma que sólo es posible cuando pones tu esencia en lo que haces. Cuando pones el alma.

De esto va esta sección, de proyectos y personas que trabajan a partir de sus “ideas con alma”. Más allá de las horas que le dediquen o de los objetivos que tengan, su trabajo nos muestra algo especial y único, nos muestra quien son ellos (su esencia). Porque en una sociedad donde consumimos por vicio y no por necesidad, al menos deberíamos aspirar a que ese consumo nos alimente de algún modo el alma.

Así que vamos allá!!

Hoy os quiero hablar de ZUBI, pero en esta ocasión no os voy a explicar mucho de la marca o porque considero quese merecen estar en esta sección porque estoy segura que si veis el video que han hecho ellas para celebrar su quito aniversario entenderéis perfectamente que se merecen estar aquí.  Pero si que os voy a explicar mi relación con la marca porque es un buen ejemplo de como cuando se hace algo desde las emociones, estas se transmiten y crecen.

 

Hace tiempo que seguía el trabajo de las chicas de Zubi pero nunca me decidía a comprar, siempre sentía que no era el momento adecuado, muchas veces me quedé con el pedido hecho en la tienda online sin dar al ok. Sabía que en algún momento daría el paso. Y ese día llegó durante el tercer trimestre de mi embarazo. En un momento especial de mi vida y en el que iba a tener unas necesidades especiales, sentí que era el momento de tener un Zubi que me acompañase. Necesitaba un bolso especial para un momento único. Al plantearme aspectos prácticos que iba a terner que cambiar con la llegada del bebé, vi claro que por comodidad iba a renunciar a mi propio bolso y utilizaría la bolsa del cochecito para llevar mis cosas, así que iba a tener que seleccionar las cosas indispensables de todo lo que suelo llevar en mi bolso. Y en ese momento me di cuenta que era mi momento Zubi. Porque aunque estaba feliz por perder mi “espacio” con la llegada de Bruno, quería sentir que además de madre seguía siendo la chica de siempre y quería crear mi propio espacio dentro del suyo. Ese iba a ser mi momento Zubi, ahora sí que había llegado el momento de mi primer  Zubi.

 

 

Mi pequeño bosque particular me ha acompañado casi cada día estos 5 meses, cumpliendo su función de recordarme que entre pañales, toallitas y biberones quedaba espacio para mi misma, porque al final todo es cuestión de organizarse.

  Gracias Zubi!!!