Llevo días pensado en quien sería la segunda persona o proyecto del que hablaría en “Con Alma”. Hasta que ayer me vino a la cabeza la historia de Silvia y sus Cenas Adivina. Ella tenía que ser la siguiente. Se me hace un poco raro hablaros de ella porque personalmente no conozco a Silvia ni tampoco he estado en ninguna de sus cenas pero hace tiempo que sigo su proyecto desde la distancia y no me lo saco de la cabeza. Me tiene fascinada, es una de esas ideas que cuando la descubrí pensé “porque no se me habrá ocurrido a mi. Sería muy feliz organizando estas cenas”.

Si de manera natural solemos reducir nuestras conversaciones a los mismos temas, cuando eres madre la cosa empeora de manera dramática, o al menos  eso me ha pasado a mi (y por eso empecé a escribir el blog, para comunicarme  y tener que pensar en temas de los que hablar con vosotras y que os pudieran interesar). Con la maternidad mi día a día y mis conversaciones giran casi siempre alrededor del mundo de los biberones, pañales y papillas y no puedo evitar sentir que muchas otras cosas que me interesas se alejan de mi sin que yo pueda evitarlo. Supongo que éste es uno de los motivos por los que “Cenas Adivina” me encanta.

No sé si a Silvia le pasó algo parecido. La historia que os cuento ahora es totalmente inventada, es una recreación ficticia de lo que pudo haber pasado…

Me imagino a Silvia en una noche cualquiera llegar a la cama agotada, después de un día intenso con sus tres pequeñas. Al empezar a hablar con su marido, se calla de golpe, se acaba de dar cuenta que iba a hablarle de lo mismo que la noche anterior. Se mete en la cama casi sin pronunciar  palabra y empieza a recordad  aquellas noches de años atrás cuando pasaban las horas sin apenas darse cuenta hablando de lo último que habían leído, visto en el cine o aprendido.  Quiere volver a sentir ese interés por cosas diferentes, quiere aprender sobre cualquiera de los miles de temas que le apasionan. Necesita hablar con gente nueva, gente que le inspiren.  Sin pensarlo dos veces se gira y mira a su marido. Él que ya la conoce sabe que sea lo que sea que ha tramado ya no hay vuelta atrás, así que cuando le propone que inviten a cenar a aquel amigo que hace tiempo que no ven y a todo aquel que le apetezca una conversación interesante, él simplemente le dice que cuente con él. Pocos días después en el salón de Silvia están cenando, junto a su amigo, un grupo de amigos y desconocidos que necesitaban como Silvia vivir una noche diferente hablando de algo distinto.

Al acabar la velada Silvia siente que algo  vuelve a despertarse en ella, una sensación que llevaba un tiempo dormida. Esa noche al acostarse Silvia vuelve a mirar a su marido y ambos saben que algo ha pasado. Ya no hay vuelta atrás, hay muchos más temas de los que quieren que alguien les hable y mucha más gente con la que quieren compartirlos. Y así, casi por azar nacen las “Cenas Adivinas”.

Seguramente la realidad no tiene nada que ver con como yo me lo he imaginado o quizás sí. Puede que un día me atreva a escribir a Silvia y pedirle que me conteste algunas preguntas de como empezó toda la aventura y cómo se sintió a crearlo y os pueda contar la verdadera historia. Por el momento lo que de verdad os aconsejo es que entréis en su web y miréis cuales son las siguientes cenas y si tenéis posibilidades de asistir no os las perdáis. Yo estaré pendiente para la próxima que venga a Barcelona no faltar.

Silvia si me lees, ¡¡¡Enhorabuena!!!