El post de hoy es muy especial y me hace muchísma ilusión escribirlo por dos motivos que os explico ahora mismo.

El primero es que es un pequeño homenaje a todos los artistas y su trabajo.

El segundo es que no voy a hablar de cualquier artista sino de Maika Makovski. Y ya os adelanto que no puedo ser imparcial porque a Maika no sólo la conozco sino que la quiero muchísimo. Pero lo que sí que os puedo asegurar es que voy a ser muy muy sincera.

Los años que trabajé en la galería de arte y como representante de artistas me sirvieron para aprender muchas cosas, pero si tuviera que elegir una sería, sin duda, la capacidad de entender lo que implica el trabajo de los artistas mucho más allá del resultado final. Aprendí a valorar el compromiso que adquieren con cada una de sus obras y la valentía que implica buscar en su interior algo real y sincero que aportarnos. Además por si esa entrega y generosidad no fueran suficientemente complicadas, una vez acabada la parte creativa deben enfrentarse al momento de compartirl lo que requiere de un extra de valentía y humildad  para poder aceptar las críticas (buenas o malas) desde la posición de fragilidad  que les ha situado el “vacío” posterior a la creación.

Por esto (y por muchas más cosas que ahora no explico para no aburriros con mi post :-))  creo que si hay un trabajo realizado ConAlma, es sin duda el que realizan los artistas.

 

En el caso de Maika Makovski sé de buena tinta que la entrega a su obra es total. Llevo años viéndola trabajar, observando como se exige más y más y como huye de la comodidad que da lo ya conocido y dominado. A veces cuando la noto perdida en uno de los miles de laberintos por los que transita buscando nuevos caminos que la lleven a lenguajes y formas que aún no ha caminado, me gustaría poderle dar la mano y que no sitiera tan sola en esa oscuridad, pero en el fondo sé que no es posible (ni siquiera necesario) porque  ella,  al final, siempre es capaz de salir  y hacerlo acompañada de algo nuevo y maravilloso.

Y esto es lo que siento que ha pasado con su próximo espectáculo CARMENKA. Si todos los espectáculos de Maika son siempre personales con éste ha ido más lejos y se ha  atrevido a arriesgar y alejarse de todo  a lo que nos tiene más o menos familiarizados (idioma, género, estilo..).

Con CARMENKA, Maika sube al escenario junto a  9 músicos (nacionales y macedonios) y se adentra en la música de sus abuelas, de sus raíces andaluzas y macedonias. Sin duda, Maika salió del laberinto dispuesta a sorprendernos y estoy segura que a enamornarnos, si es posible, un poco más aún de su obra.

Si no os queréis perder esta experiencia, ya podéis comprar la entrada para el concierto que va a dar este jueves 5 en Barcelona en la sala Apolo  o el 6 en Teatre del Conservatori de Manresa.

Fotografías de Inge Clemente y Noemí Elias Bascuñana