El otro día os hablaba de las señales y parece que últimamente mi vida está rodeada de ellas, como si viviera en uno de esos cruces donde tienes carteles hacia mil direcciones. Carteles que no te dan ni tiempo a leer cuando pasas por su lado.

Yo preferiría estar en un cruce fácil, de esos que te llevan “ a todas direcciones”, pero parece que mi suerte tiene ganas de tomar más decisiones que yo.

Cuando habíamos decidido no movernos ni de ciudad ni de piso y había organizado toda la logística para el siguiente curso recibimos un mensaje del propietario cambiándonos las condiciones del contrato. Justo ahora!!!.

Podríamos aceptar y no mudarnos pero creo que preferimos leer las señales y tomar decisiones.
La verdad, es que como sabéis hace tiempo no sentimos que éste sea nuestro sitio, el problema es saber cuál es. ¿Dónde está nuestro hogar?

Así que ahora me toca salir en busca de un nuevo espacio donde al entrar algo me diga “bienvenida, aquí está vuestro nuevo hogar”.  En cualquier otro momento esto me hubiera agobiado y hasta quitado el sueño pero ahora, una vez superado el enfado inicial,  la verdad es que me lo estoy tomando con mucha calma porque sé que lo encontraré y  que seremos felices en él. Y lo sé porque no puede ser de otra manera. Con la llegada de Bruno he descubierto que un hogar no es ningún sitio concreto, simplemente un sitio donde estar con  ellos.

 

 

 

 

 

Deseadme suerte!!! Os iré contando.