Hola,

antes de nada quiero disculparme  por no haber publicado la semana pasada pero me fue imposible.  Se juntaron problemas técnicos (estuve sin internet casi toda la semana) y  la adaptación a la guardería de Bruno que si os digo la verdad fue más una adaptación para mi que para él  :-). Pero ahora sí, ya tenemos internet y un poco de tiempo, así que allá vamos.

Os tenía escrito la tercera parte de los post sobre el embarazo y parto pero al final os voy a explicar como “acabó la historia”  de manera resumida en tres listas porque creo que será más ameno.

El PARTO:

– Nada, absolutamente nada fue como yo me había imaginado: Siempre había pensado que el nacimiento de Bruno sería por parto vaginal, y que  podría vivir ese momento en el que surge nuestra parte más animal e instintiva. Pues nada más lejos de lo que me había imaginado, lo que viví fue una intervención, una cesaría,  que por otro lado me evitó las largas horas de espera y dolores (por ver el lado positivo).

– Mi miedo a la epidural, fue totalmente absurdo. Me habían dicho tantas veces lo larga que era la aguja y lo que molestaba ese pinchazo que para alguien como yo que tiene fobia a las agujas, esa imagen se me había repetido durante todo el embarazo cientos de veces. Pues nada, me tuvieron que pinchar unas 5 veces porque no “entraba” pero en ningún momento me dolío o me agobié. Supongo que llegar sin dolores y fresca a ese momento también ayuda a vivirlo mejor.

– Lo que sí fue exactamente como me lo había imaginado es la primera vez que vi a Bruno. Simplemente MÁGICO. No se puede describir, es un momento único. Lo viviría cada día y me emocionaría igual cada una de las veces.

– Pero lo mejor de todo, lo que nunca olvidaré es el primer momento que estuvimos en la habitación los tres. El instante en que te das cuenta que has creado algo realmente grande, algo insuperable, lo mejor que podrás crear jamás. Una familia.

EL POSTPARTO:

Esto ya fue otro cantar. Aquí ya desaparecieron los violines y empezaron a sonar acordes malsonantes.

– El día después del parto fue un auténtico infierno. El dolor fue inaguantable, me desmayé y me tuvieron que poner morfina. Vamos justo lo que había soñado siempre como primer día con mi bebé.

– Los días siguientes cada día fueron a mejor pero hasta dos semanas después no pude incorparme sin dolor, y hacer vida relativamente autónoma. Por si alguna vive una cesaría después de leer esto, tengo que aclarar que no tiene que doler tanto, y  de hecho no suele doler tanto, pero yo sufro de endometriosis y complicó bastante la recuperación.

– Otra cosa en la que estaba totalmente equivocada, y doy gracias que  mi madre no me hiciera el más mínimo caso, es en la idea que no necesitarás ayuda cuando llegues a casa (y más después de una cesária). Como os digo yo me había hecho otra película de como sería la vuelta a casa con mi bebe y le había dicho mil veces que no hacía falta que viniera a ayudarme. Qué inocente!!!! Nunca le agradece lo suficiente toda la ayuda de esos días. Que estuviera ella hizo que yo pudiera estar por mi bebé sin preocuparme de las otras mil cosas que en ese momento se me hacían imposibles.

– El tema de las visitas fue otro mundo. Y otra cosa más en la que estaba equivocada. Como no me había imaginado nunca que el postparto iba a ser tan largo y doloroso, habíamos decidido que las visitas serían en casa mejor que en el hospital. Así que al hospital vinieron sólo los más íntimos y fue luego en casa donde empezaron a llegar todos los demás. Fue horrible, apenas me podía mover y estar sentada mucho rato hacía que luego el dolor fuera mucho mayor. No podía estar con toda la gente que venía a vernos como me hubiera gustado, y atenderlos como se merecían y eso me agobió bastante. Me sabe mal porque eran momentos bonitos que yo no pude vivir y disfrutar.

En resumen, que nada fue como me había imaginado pero ahora desde la distancia y con el dolor superado os digo que lo volvería a repetir hoy mismo. ¿Seré masoca?

LA VUELTA A LA REALIDAD:

Bueno para ser más exactos no es una regreso porque tras un nacimiento (especialmente el primero) ya no puedes volver a tu vida de siempre y tienes que crear una nueva. Otra vida con esas premisas:

– tú ya no eres el centro.

– la improvisación pasó a mejor vida.

– las conversaciones largas e interesantes tendrán que esperar unos 5 o 6 años.

– las ojeras están de moda.

– los libros de relatos cortos es lo máximo a lo que puedes aspirar si quieres leer algo.

– no dejarás de descubrir cosas nuevas en las mismas calles de siempre tras pasearlas cientos de veces  día tras día, semana tras semana.

– ahh y no te preocupes por tu figura. El no comer, o no hacerlo de manera ordenada ayuda a que desaparezcan esos kilitos de más que se quedaron después del parto. No hay mejor dieta que estar sola con un recién nacido.

– y por último, si eres meticulosa con el orden deja de serlo o morirás. No hay punto intermedio.

 

Creo que con estas tres pequeñas listas os podéis hacer a la idea de lo que fue mi parto y postparto. No pretendo que a nadie le sirva de consejo porque cada postparto es completamente diferente y lo que me ha pasado a mi no os tiene que porque pasar a vosotras. Ahora amigas, de la lista a la vuelta a la realidad difícilmente os libráis ;-).

 

Por cierto, esta semana si que habrá doble post y empezaremos una nueva parte de la sección “ConAlma” . Tendréis un post con una entrevista a una mujer que se ha atrevido a llevar a cabo su propio proyecto “ConAlma”. Porque nadie mejor que ellas nos pueden explicar como han llegado a ellos y el camino que han tenido que recorrer. Espero que os gusten.