Parece ser que ha empezado la primavera, es hora de empezar a desperezarse, de salir, de dar la cara… Se acabó el tiempo de meternos en nosotros mismos y dar vueltas y vueltas en nuestras cabezas.

Mi invierno ha sido totalmente introspectivo, tenía mucho que pensar y tanto que decidir que al final me agoté de pensar si sí o si no, de cómo, de si seré capaz…Dios que pesadas somos con nosotras mismas a veces.

Como os comenté en el último post necesitaba salir de esa zona de indecisión, por agotamiento y porque ya no me queda tiempo para seguir en el limbo. Y cuando decidí salir y verbalicé que se acabó el tiempo han empezado a aparecer las señales que me indican que camino debo coger. Hace ya un tiempo que os hablé de las señales ¿os acordáis?. No os olvidéis de ellas porque de verdad que vale la pena estar alerta y atrevernos a mirar de frente y descubrirlas.

Mis dos señales has sido una conversación con Nuria Perez que es quien he decidido que me haga algo así como de mentora en este momento y otra es la oportunidad de aprovechar el trabajo de final de máster para desarrollar uno de los servicios que quiero ofrecer en la agencia pero que para hacerlo bien necesitaba a varios profesionales que me lo validaran y no sabía bien como conseguirlo. Así que he decidido dar la vuelta a algo que me agobiaba y verlo como una oportunidad y con el trabajo voy a desarrollar ese proyecto con la supervisión de grandes profesionales que me ayudarán a conseguir que el resultado final sea el que he soñado y pueda ayudar a muchas y muchos emprendedores muy prontito (os cuento más sobre esto en cuando esté algo más avanzado).

Así que sí, ha llegado la primavera y es hora de darnos paso y florecer.

Un abrazo,

Miriam