Nos quemamos. Lo sentimos pero no sabemos como apagar estas llamas.

Llevamos tiempo viendo como nos secamos, o mejor dicho como nos secan y nos preparan para arder y nosotros restamos impasibles sin apenas oponer resistencia, como si a estas alturas ya nos diera igual convertirnos en cenizas.

Que no se me malinterprete, no estoy hablando de política (o de la falta de ella), estoy hablando de algo mucho más profundo. Estoy hablando de valores. De valores realmente importantes, los que nos hacen ser mejores personas, mejores seres vivos.

 

 

¿Dónde quedó la empatía?

¿Donde quedó la capacidad de escuchar y de ponerse en el lugar del otro?

¿Dónde quedó el respeto?

¿Dónde la alegría o el agradecimiento?

¿Dónde está el optimismo?

¿Dónde quedó el amor?

 

 

 

Cada día me cuesta más encontrar personas que me den respuestas,  pero la pasada noche escuchando a la gran @soynuriaperez conseguí reconciliarme un poco con el ser humano. Con Nuria descubrí a George Saunders (el último ganador del premio Man Booker) y su maravilloso trabajo centrado en dar el valor que se merece la capacidad humana más menospreciada (o olvidada) en nuestros días; la empatía.

 

Gracias Nuria por lanzarme una botellita de oxígeno cuando parecía inevitable ahogarse con tanto humo y tóxicidad con la que se empeñan en rodearnos.

 

Si alguien no conoce el trabajo de Nuria Pérez podéis seguirla instagram en @soynuriaperez y allí tenéis el link a su web, nos os las perdáis porque merece mucho la pena.