Es lo que me decía mi abuela justo antes de susurrarse a si misma “esta chiquilla ya no sabe que inventar”.

Lo reconozco no sé estar quieta, me aburro en el inmovilismo, siento que se me pasa la vida. Y aunque a menudo, muy a menudo, me complico la vida bastante, lo cierto es que esta “manía” ha hecho vivir momentos geniales.

Después de un año de parada forzosa parece que las energías han vuelto dispuestas a recuperar el tiempo perdido.

!Miedo me dan!.

 

 

El pequeño matiz es que ahora Bruno  me necesita constantemente y deja muy poco margen para centrarme en otras cosas. Lo  sé porque lo estoy viviendo a diario cuando mis listas de cosas para hacer saltan de día en día con la esperanza que  las horas no den más de sí al día siguiente, pero incluso así he decidido lanzarme a intentar un triple salto mortal con:

  1. un master
  2. el proyecto (que debería lanzar antes de navidad sino me quiero alimentar de la luz).
  3. el blog

Y todo en 4 horas por la mañana y lo que me den de sí las noches.

Cómo lo veis? Se me está yendo de las manos? Vosotras cómo os organizáis?