Vamossss!!! Segundo mes superado.

Este mes no me ha resultado tan fácil  he sentido muchas más tentaciones y he visto como la facilidad de acceso a tantas cosas nos crea necesidades sin darnos apenas cuenta. Pero lo he conseguido y no sólo no he caído  sino que además he aprendido algo de todo esto y empiezo a notar  cambios en mi manera de enfrentarme al consumo y las tentaciones.

Cada vez que tenía una tentación en mi cabeza han saltado dos preguntas a modo de alarma “¿Por qué estaba teniendo ese impulso? y ¿Si era una verdadera necesidad?”  Y en el 100% de las veces el impulso era ocasionado por la simple posibilidad y acceso al producto y obviamente no era ni mucho menos una necesidad, sino simplemente un capricho. Esto me ha hecho pensar en la fuerza que tienen los constantes impactos que nos genera esta sociedad del consumo y lo conscientes que debemos ser en todo momento de ello para actuar de una manera coherente y sostenible, y no seguir consumiento sin límite como hacemos sin darnos apenas cuenta.

El segundo aprendizaje del mes lo viví al hacer el cambio de armario. Al sacar la ropa de invierno y ver que tenía mucha menos de la que me pensaba me acordé que el año pasado (estando embarazada) di mucha de mi ropa porque pensaba que ya no me iría bien nunca más  (gran error) o que ya me compraría lo que necesitase (no podía adivinar que un año después estaría medita en un reto de no comprar nada en 12 meses 🙂 ). El caso es que tengo mucha menos ropa de la que me imaginaba,  por ejemplo de tejanos que es lo que al final utilizo practicamente a diario tengo sólo dos y uno me va grande y el otro se está rompiendo por la pierna. Y esto que en cualquier otro momento no hubiera sido un problema ahora sí  lo era porque creí que me haría fallar en el reto y me daba mucha rabia. Pero el orgullo por no fracasar en el primer contratiempo  me hizó plantearme algo que antes no hubiera pensado, ¿Cómo podía alargar la vida de mis tejanos?.  Sé que parece obvio y fácil pero yo hasta ahora si se rompía un tejano me iba a H&M y me compraba otro por 20 euros y no le daba más vueltas ni gastaba un minuto en pensar nada más, porque si os digo la verdad si lo analizas desde la visión del tiempo y el dinero que cuesta reparlos no creo que salga mucho más barato y eso es exactamente lo más peligroso de toda esta sociedad de consumo rápido y barato.

Así que he decidido alargar la vida de mis tejanos y a uno le puse un parche por el interior y al otro lo voy a llevar a una costurera para que me entre el botón porque al ser un tejano yo no puedo hacerlo sola. Y esto que os puede parecer una chorrada a mí me está haciendo muy feliz porque me ha demostrado que algo ha cambiado dentro de mi, y que el reto me está sirviendo para valorar mucho más todo lo que tengo, para saber sacarle el máximo de  partido y sobretodo para empezar a pensar de manera automática como se puede alargar la vida de las cosas sin caer de manera automática en el rápido y fácil de recurso de tirar lo que ya no me gusta o sirve y sustituirlo por algo nuevo sin plantearme ni un segundo como puedo darle otra oportunidad.

 

¿Qué os parece? ¿Vosotras os planteáis como sacar el máximo de cada una de las cosas que teneis o recurrís al consumo rápido y fácil? ¿Os apetece replantear un poco el consumismo con el que vivimos nuestro día a día?

Vamos a por el tercero!!!