¡Superado el 4 mes!

Y aparecen las primeras conclusiones y las primeras crisis.

Antes de nada os quiero confesar una pequeña traición al reto, Rubén me dijo que no lo contará porque no es una traición en toda regla, pero yo quiero ser totalmente sincera con vosotras y con el reto, así que prefiero contároslo. El caso es que haciendo limpieza del monedero me encontré un vale de 30 € de un regalo que me hicieron el febrero pasado y que aún no había utilizado. Decidí ir a la tienda y ver si lo podía usar.Eso ya me ocasionó un dilema pero luego pensé que en realidad era un regalo así que técnicamente no estaba fallando. El problema vino cuando todo lo que encontraba superaba ese importe porque eso significaba que yo tenía que poner dinero y eso sí que me suponía un problema con el reto. Lo cierto, es que al final no pude superar la tentación y me cogí una prenda que valía 39 €, así que si soy sincera y purista supongo que me he comprado una prenda. No sé que pensáis vosotras ¿es un fallo? ¿hubiera sido más correcto no utilizar el vale?.

Hecha la confesión, os tengo que reconocer que este mes han aparecido las primeras crisis. No sé si me voy a saber explicar bien pero lo voy a intentar. No es que tenga muchas ganas de ir a comprarme nada, ni siquiera me apetece ir a ver  tiendas (aunque eso es normal porque nunca me ha gustado ir de tiendas). El problema lo tengo con la ilusión por vestirme. Puede parecer algo superfluo o banal pero no lo es. Vestirte es un ritual, es un juego que nos hace ilusionar, vernos de una manera o de otra, dar una imagen o otra… En definitiva, la moda nos sirve para sentirnos guapas y esto nos da seguridad y autoestima. Pues bien,  ¿qué pasa cuando empiezas este reto a lo loco como hice yo? ¿qué pasa cuando no te planteas lo que supone?  pues que te puedes ver muy limitada, y que tu armario por mucho que tengas ropa para vestirte no te ofrece los estímulos que necesitas para que vestirte sea algo enriquecedor para ti, que sea estimulante y que te aporte algo. Ahora metida en el lío veo que quizás hay otras maneras mejores de reducir el consumo o de consumir de una manera más consciente sin llegar a este extremo, por ejemplo ponerte un tope de 1 compra al mes, lo que hace que tengas la ilusión por estrenar algo nuevo que dé oxígeno a tu armario cada mes, o quizás agrupar una compra de 3 prendas cada 3 meses para actualizar tu vestuario cada estación. No sé, seguro que cada una puede encontrar una manera pero lo que sí tengo claro es  que si se utilizan este tipo de soluciones deben ir acompañadas de una “política” de “armario cápsula” donde no se exceda de determinado número de prendas. Es decir, que si tú decides tener 55 cosas, y entrán 3 nuevas tienen que  sustituir otras 3. Lo importante es no acumular por acumular, y tener un control en todo momento de nuestro armario y comprar teniendo en cuenta las necesidades y lo que aporta ese consumo.

El problema en mi caso, no es sólo que no voy a comprar nada este año sino que mi armario es un caos. La ropa que hay como poco tiene dos años (porque el año pasado como estaba embarazada no compré nada), no es ropa de mucha calidad así que no envejece bien y en muchos casos ya está muy gastada, pero es que además tengo otro problemilla y  es que  pertenece a mi anterior vida, cuando iba a la oficina cada día por lo que el estilo no es el que necesito ahora mismo que trabajo desde casa y estoy con un bebe a cuestas todo el día.

En definitiva, que si os vais a plantear un reto así, primero planificarlo, pensarlo bien, mirar lo que tenéis, analizar lo que necesitáis, el tipo de vida que lleváis y luego decidir que reto queréis hacer o si tenéis que tomar decisiones previas antes de lanzaros, no lo hagáis a lo loco como hice yo.

Pero no me rindo, voy a seguir con mi batalla deseando que el invierno no sea muy largo porque al final está resultando un doble reto donde lo más difícil no es no comprar sino tener la imaginación y la motivación suficiente como para no perder la ilusión en verte bien cada día.

Mi esperanza es que en Navidad caiga algún regalito que me de un poco de oxígeno para acabar el invierno  ¿eso es una trampa? ¿qué creéis?.