Hola,

Cómo estáis? La semana pasada no me pude pasar por aquí y no quería que pasaran dos semanas sin dejaros un post, así que aquí estoy para contaros alguna cosita aunque sea rápida.

Os debía el post del 8 mes del reto #unañosincompras que casi se juntará con el de los 9 meses.Es sólo a mi o el tiempo vuela?Da hasta miedo!

Respecto al reto hay algunas novedades, no en cuanto a compras que la verdad es que sigo cumpliéndolo religiosamente y no he comprado nada de nada, sino a como esté año de simplificar esta afectándome a nivel personal y estético (que es de lo que os quiero hablar hoy).

Como ya sabéis las que me seguís por aquí los dos últimos años de mi vida han sido dos años intensos, llenos de cambios tanto de vida como a nivel personal y esto ha empezado a tener consecuencias exteriores. Siento que tengo poco que ver con la Miriam de entonces y esto es un problema (dichosos problemas del primer mundo que dan hasta vergüenza comentarlos) porque cada día siento que tengo más dificultades para vestirme con la ropa que tengo en el armario y que cuando lo hago me sienta  cómoda con la persona que refleja el espejo. Al final todo se resume en que yo  no soy la misma que cuando compré esa ropa, he cambido y parece evidente que mi estilo también.

Nunca he sido de vestir muy formal pero ahora cada vez necesito que mi ropa sea lo más simple posible, colores básicos y patrones cuidados donde prime la calidad, la cómodidad y la feminidad.

Mi armario esta lleno de ropa entallada que ya no me dice nada, de faltas y vestidos que parecen pertenecer a otra persona que vivió en el que ahora es mi piso. Y esto que puede parecer superfluo os aseguro que en el día a día adquiere cierta importancia porque al vestirme con algo con lo que no me siento cómoda siento que soy una especie de impostora, que mi imagen es una farsa y en cierta manera estoy mintiendo al mundo y a mi misma.

En fin, que en éstas estoy, esperando que llegué de una vez por todas la primavera y poder ir poco a poco cambiando la ropa del armario por la de verano para ver si entre esa ropa hay algo que se ajuste mejor a mi nuevo estilo, porque me quedan 4 meses por delante de reto donde no voy a comprar nada pero a la vez quiero  poder sentirme cómoda y coherente al vestirme cada mañana y que cuando salga a la calle y hable a la gente mi imágen tenga coherencia con lo que soy y con lo que siento.

Alguien más ha pasado por una crisis de imagen? por este tipo de transformaciones?…

 

Miriam